El sistema trabaja dos espacios: el estudio y el mirador, con lógicas diferenciadas pero relacionadas entre sí.
Un mapeo a escala 1:500 del territorio genera una sensación inmersiva, situando inmediatamente al visitante en el contexto del proyecto.
La curaduría toma como referencia el propio espacio y vincula la exposición interior con las visuales hacia el exterior.
La representación del territorio se realizó mediante una maqueta diseñada específicamente para la mesa de exhibición.